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 Foros de Ludopatia.org : General de ayuda
Asunto Tema: Mis Demonios. Responder mensajeEscribir nuevo tema
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Paolapuestas
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Ingresado: 06 de Diciembre de 2015
Lugar: Colombia
Mensajes: 169
Escrito el: 07 de Marzo de  2018 a las 00:02 Citar Paolapuestas

Curro todas las personas somos diferentes, y aunque
nos pasen cosas muy parecidas, cada uno las recibimos
y percibimos de maneras distintas. He sido muy clara
en el pos, que es mi percepción, mi visión, como la he
vivido y por lo que he vivido, y desde esta órbita
puedo dar mi testimonio, como tu también generosamente
das el tuyo.

Para mi la ludopatía no es una enfermedad, estar en
ella si. Hoy vivo una vida tranquila y responsable,
después de pasar tortuosidades en ella, de haber
llevado casi mi familia a la quiebra, de haber
desperdiciado tiempos valiosísimos en este trágico
mundo... Mas que una enfermedad es una fragilidad, una
vulnerabilidad, una compulsión, una irracionalidad,
que personas como tú y como yo, logramos comprender,
tomar medidas y hoy con agrado decir que se ha
superado este capítulo trágico de nuestras vidas.

Editado por Paolapuestas - 07 de Marzo de  2018 a las 00:07
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CURRO.
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Ingresado: 05 de Oc tubre de 2017
Mensajes: 286
Escrito el: 07 de Marzo de  2018 a las 00:19 Citar CURRO.

La Ludopatía es un trastorno
reconocido por la Organización Mundial
de la Salud (OMS) que lo recoge en su
clasificación Internacional de
Enfermedades en el año 1992.
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CURRO.
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Ingresado: 05 de Oc tubre de 2017
Mensajes: 286
Escrito el: 07 de Marzo de  2018 a las 00:30 Citar CURRO.


¿QUÉ ES LA LUDOPATÍA ?
La Ludopatía es un trastorno
reconocido por la Organización Mundial
de la Salud (OMS) que lo recoge en su
clasificación Internacional de
Enfermedades en el año 1992.Sin
embargo esta no fué la primera vez
que, como categoría diagnóstica y con
el nombre de juego patológico, se
reflejó en los ámbitos profesionales.
Ya en 1980 en el Manual Diagnóstico y
Estadístico (DSM_III) de la Asociación
Americana de Psiquiatras (APA), se
planteaba su definición y algunos
criterios diagnósticos.

Evidentemente la existencia del
trastorno aparece hace muchos siglos,
probablemente con la actividad de
apostar de manera habitual a juegos de
apuestas, dónde los resultados
pudieran darse con cierta rapidez y
por consiguiente el refuerzo positivo
y negativo para el jugador también.

A pesar de ello, la clasificación y
las diferentes definiciones han
necesitado de la extensión del
trastorno, de la demanda de atención
de los ciudadanos y de la presencia de
un poder científico dispuesto a
hacerlo.

Desde la APA, este trastorno se
encuadraba en los trastornos del
control de impulsos no clasificados en
otras categorías y se describía como
una conducta de juego inadaptada,
persistente y recurrente, que alterase
la continuidad de la vida personal,
familiar o profesional.
Hoy en día, con la experiencia que
existe en diferentes países, nos
gustaría desarrollar una definición
más ajustada al modelo de adicción
que, nos parece, explica mejor que ha
ocurrido en Catalunya y España en los
últimos años, con unos resultados que
se manifiestan insistentemente para
cualquier observador.

1-El aumento exagerado en la demanda
de atención por problemas con algunos
juegos de apuestas.

2-El aumento del número de afectados
que reflejan en los algunos estudios
científicos.

3-El aumento de las cantidades
desproporcionadas, que han acabado
gastándose los ciudadanos en algunos
juegos de apuestas legales, los
últimos veinte años.

Podemos afirmar, llegado este punto,
que la Ludopatía es un trastorno del
comportamiento, entendiendo el
comportamiento como la expresión de la
psicología del individuo, que consiste
en la pérdida de control en relación
con un juego de apuestas o más, tanto
si incide en las dificultades que
supone para el individuo dejar de
jugar cuando está apostando, como si
nos referimos a mantenerse sin apostar
definitivamente en aquel juego o en
otros, y estas dificultades siguen un
modelo adictivo en la mayoría de los
casos, tanto en la manera en como se
adquiere o mantiene el trastorno, como
en las distorsiones de pensamiento,
emocionales y comunicacionales que
provoca y ,desgraciadamente ,en los
efectos desastrosos en las relaciones
familiares y amorosas del jugador .

Es decir, por su etiología, por su
curso , por su pronóstico y por las
variables implicadas, el juego
patológico o Ludopatía, es una
adicción en la mayoría de los casos,
por ello hablamos de enfermedad
crónica.

Se contenga mejor o peor, el ludópata,
fácilmente tendrá problemas con las
apuestas, porque los aspectos
motivacionales activarán memoria,
vivencias, esquemas de acción y una
estructura adictiva , aspectos que ya
había desarrollado con el trastorno y
que no puede borrar.

Que algunos juegos de apuestas tengan
una capacidad tan exagerada de afectar
a ciudadanos de todo tipo, sin
discriminar en edad, sexo, nivel
cultural, nivel económico,
personalidad, clase social, estructura
genética …facilita nuestra convicción
respecto a su potencial adictivo para
con las personas que apuesten
habitualmente.

Por ejemplo, una temporada jugando más
de dos o tres veces por semana a
juegos como las tragaperras, bingos o
casinos, supone alrededor del 98 % de
las demandas de atención que hemos
recibido los últimos 10 años.


¿PORQUÉ ENFERMEDAD EN LUGAR DE VICIO?

A pesar de la aceptación y de la
promoción social de la actividad,
llamémosle proculturalidad, que genera
una imagen de los juegos de apuestas
como actividades de ocio, diversión,
distracción y asociadas a alegría y
fortuna, como si no provocasen efectos
en la salud mental de los
participantes, podemos evidenciar una
primera contradicción; Las autoridades
al prohibir el uso a menores de edad
ya aceptan, implícitamente, la
peligrosidad de los juegos de apuestas
y eso desmonta muchas explicaciones e
intentos de atribuir toda la
responsabilidad al jugador, como único
responsable del trastorno que padece,
sea a nivel social utilizando el
término vicioso para describir al
enfermo, sea alegando estudios
“científicos”, estadísticos o
razonamientos jurídicos, por parte de
los beneficiarios de la actividad o de
las propias administraciones.

Si reflexionamos sobre la terminología
vicioso podríamos llegar a la
conclusión de que está cargada de
prejuicios y se puede utilizar incluso
como insulto, referida a un tipo de
comportamiento o actitud que no se
acepta socialmente, que tiene una
intensa carga moral sobre algo que,
lejanamente, era pecado por el placer
que producía.

Por el contrario, si le sacamos su
carga religiosa e histórica y
empezamos a pedir al ciudadano
ejemplos de qué entiende por vicio,
encontraremos muchos problemas de
coincidencia. Con el ejemplo del fumar
se entenderá muy bien. Hay gentes para
quienes fumar es un vicio,
independientemente de la frecuencia
con que se haga, sea en bodas, en
fiestas esporádicas... para otros
existe toda vez que se haga
periódicamente, hay quienes ven como
vicioso a aquel que fuma mas de cuatro
cigarrillos diarios, otros si se fuma
entre un paquete o dos .

En el caso del juego, la consideración
se amplia no sólo al número de veces
que se juega , se valora la cantidad
que podría o debería jugar, y volvemos
a tropezar con el subjetivismo; Que si
más de mil , si más de 5000, si está
alterado o no, si depende de cuanto
gana al mes o del patrimonio que posee
, ... es decir, razones diferentes que
a menudo sin conocerlas, no serían
ningún impedimento para calificar a un
jugador de vicioso, pero que
objetivamente tanto se pueden referir
a un jugador sin ningún problema
importante como, si se quiere, a un
adicto claramente enfermo y muy
degradado en su comportamiento y en su
situación social .

Por todo ello, nuestra perspectiva
sobre la terminología a utilizar, con
la ausencia en la actualidad de
estudios profundos con análisis
categoriales, será que el vicio sólo
es una opinión subjetiva y peyorativa
sobre determinadas actividades
relacionadas con la obtención de
placer y, históricamente en religión,
con el pecado.

Puede servir para culpabilizar o
estigmatizar a los individuos, de
hecho muchos jugadores lo utilizan
para negar sus posibilidades de luchar
contra el trastorno, pero en ningún
caso es una calificación realista de
la situación en que se encuentran los
jugadores, ni cuando no tengan
problemas con el juego, ni cuando
empiecen a tener problemas más o menos
importantes, ni cuando tengan
suficientes áreas afectadas a nivel
personal para diagnosticarlos como
jugadores patológicos.
No hablaremos de criterios
diagnósticos reservados a los
profesionales, aunque es evidente que
tenemos la obligación de orientar del
proceso y las afectaciones que con más
frecuencia hemos encontrado en la
práctica clínica, permitiendo que cada
cual se identifique o se ubique en la
situación por la que pueda estar
pasando, ni que sea mediante
analogías.

¿CÓMO SE LLEGA A TENER PROBLEMAS CON
EL JUEGO ?

Podemos ilustrar un ejemplo general y
muy habitual, según como interpretemos
el testimonio de miles de jugadores,
de como se ha desarrollado el proceso
en que han acabado teniendo problemas
con los juegos y las apuestas. No
diferenciaremos entre si los problemas
son continuados o recurrentes, es
decir de vez en cuando, porque el
trastorno se puede tener en los dos
casos, ello no explicará el nivel de
degradación que variaría en función de
otros factores que acerquen al jugador
a situaciones de desesperación o
endeudamiento hasta provocar ,por
ejemplo, la demanda de ayuda o el
descubrimiento por parte de la
familia.

Habitualmente el jugador se inicia en
una situación social determinada, sea
con amigos, familiares o compañeros de
trabajo, se puede proponer apostar de
manera puntual a la máquina, ir a
celebrar un aniversario o cualquier
evento festivo al bingo o al casino,
seguir con un modelo de tradición
familiar o social, jugando
combinaciones de fechas a la lotería,
por ejemplo.
Igualmente, es fácil que quienes a
menudo entran en contacto, en los
bares, con las tragaperras, se puedan
iniciar solos en la dinámica de juego,
ver como otros sacan el premio,
intentar distraerse si están aburridos
o haciendo tiempo para hacer otras
actividades, sobretodo porque no
interpretan que lo que hagan sea tan
peligroso.

En un plazo de tiempo entre 2 meses y
cinco años, estos jugadores que se
inician en el juego pasarán a ser
jugadores habituales en un porcentaje
muy grande y poco estudiado, aún
siendo pocos los premios que les hayan
tocado, interpretando que no pierden
mucho, o quizás que en el bar, bingo o
casino, tienen un círculo de
relaciones satisfactorias, entre otros
razonamientos, mantendrán el
convencimiento de que la situación de
juego no se les escapa de las manos.

Sin embargo la actividad de apostar
repetidamente flexibilizará tanto sus
prejuicios sobre lo que no harían
nunca respecto al juego que habrán
pasado, por ejemplo, de gastar en las
tragaperras el cambio del desayuno,
almuerzo, café o cerveza, fuesen 25,
50, 100 PTA a jugar, habitualmente en
solitario, cambios de 1000, 2000, 5000
PTA o más, extremo que nunca se
hubieran permitido cuando jugaba
ocasionalmente en las mismas
tragaperras.

Este nivel de juego se puede mantener
según cada caso particular más o menos
a escondidas, pero supone una
afectación directa en las relaciones
afectivas y de confianza que
comportará recurrir repetidamente al
engaño, sea mintiendo o escondiendo la
existencia del dinero con que juega.

Se da con facilidad que se mantiene la
preocupación por no ser descubierto,
el deseo o la necesidad de recuperar,
de quitarle importancia al problema,
de poder con la máquina, con otros
jugadores o con los beneficiarios de
la actividad, y el convencimiento de
que puede controlarlo o dejarlo cuando
quiera, con las mismas estrategias de
cerrarse en sí mismo que lo han
culpabilizado y avergonzado. Todo ello
mantendrá al jugador en la estructura
adictiva que ha ido desarrollando a
nivel psicológico.

Todo el esfuerzo y la represión que
pueda asumir en sus intentos por dejar
de jugar, fácilmente acabarán en un
intento de demostrarse a sí mismo que
vuelve a controlar, a ser una persona
“normal” y que el trastorno no tiene,
justamente en esos momentos de
recaída, la importancia que tenía
anteriormente, porque ya hacía
semanas, meses o años que no jugaba.

Con estas contradicciones volver a
recaer es fácil y aparecen episodios
donde a menudo aumenta la intensidad,
en función de como intervienen otros
factores, por ejemplo:

La disponibilidad de dinero del
jugador y el control que existe a
nivel familiar.
La intensidad con que se actualizan
las ilusiones de control o la
incapacidad para recuperar la
conciencia en situaciones de recaída.
Los problemas cotidianos o eventos
vitales que acentúen el aislamiento y
la negación del problema, utilizando
el juego como una manera de refugiarse
o huir de los problemas .
Será más fácil que el jugador se
descubra por insolvencia, acumulación
de deudas, desesperación o a veces por
casualidad, que no que pueda pensar y
actuar de manera eficaz frente el
trastorno
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la_maza
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Ingresado: 23 de Mayo de 2007
Lugar: Spain
Mensajes: 1318
Escrito el: 07 de Marzo de  2018 a las 09:18 Citar la_maza

Este debate me recuerda la fábula de Tomás Iriarte:

Por entre unas matas,
seguido de perros,
-no diré corría-,
volaba un conejo.

De su madriguera
salió un compañero,
y le dijo: “Tente[10],
amigo; ¿qué es esto?”

“¿ Qué ha de ser?” –responde-;
sin aliento llego...
Dos pícaros galgos[11]
me vienen siguiendo.”

“Sí -replica el otro-,
por allí los veo...
Pero no son galgos.”
“¿Pues qué son?” “Podencos[12].”

“¿Qué? ¿Podencos dices?
Sí, como mi abuelo.
Galgos y muy galgos,
bien visto los tengo.”

“Son podencos, vaya,
que no entiendes de eso.”
”Son galgos, te digo.”
”Digo que podencos.”

En esta disputa,
llegando los perros
pillan descuidados
a mis dos conejos.

Los que por cuestiones
de poco momento
dejan lo que importa,
llévense este ejemplo.

No digo más, sacad vuestras conclusiones.

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Manicho
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Ingresado: 26 de Marzo de  2016
Lugar: Panama
Mensajes: 201
Escrito el: 07 de Marzo de  2018 a las 13:56 Citar Manicho

la verdad yo me siento enfermo pero me quiero recuperar y curar pero se y comprendo que es una enfermedad latente e incurable para mi ese termino esta bien pero si para otra persona adicción o otro termino es bueno no me opongo siempre y cunado reconosca que es un ludópata por lo cual reconocerá que esta enfermo.

manicho.   
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